Ser amigos

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Hace unos días fue el día de la amistad y la verdad estuve pensando mucho en lo que significa. Los primeros amigos que tuvimos, los que deseamos que se queden, los que estuvieron en alguna etapa, los que nos traicionaron pero de los que aprendimos mucho sobre la dinámica de que a veces das pero no recibís nada de ellos sino más adelante, de los que no esperábamos que lleguen y gracias a Dios llegaron; y de los que deseamos estar más cerca.

Leí que cuando somos niños la amistad es egoísta pero a medida que vamos creciendo entendemos cómo es en realidad (aunque algunos elijan moverse por conveniencia, esa es otra historia). La amistad es tan fundamental en la vida; sin lugar a dudas “los hermanos que podemos elegir“. Eso yo lo sé muy bien, porque crecí como hija única.

Siempre escuchamos los proverbios y versículos que abiertamente hablan sobre cómo es la amistad o cómo es un amigo pero yo encontré algo que a mí parecer se ajusta perfecto: “ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda; sobre todo vístanse de amor lo cual nos une en perfecta armonía” – Colosenses 3: 12-14 -.

¡Wow! creo que no hace falta agregar nada, ¿verdad? Al contrario está demasiado completo.

1. Tierna compasión: Es lo que llamaría empatía. La habilidad de ponernos en el lugar del amigo que quizás no esté en una “situación favorecida” de momento. Es la capacidad de tener tacto para que si en el grupo de amigos hay alguno/os que está/án sin trabajo; los demás lo entiendan y no elijan precisamente un lugar caro para comer y que aún más cuando sea necesario hagan vaquita* por él/ella. Es la oportunidad de demostrarle en medio del dolor que estamos ahí para lo que necesite, así sea ayudarle en su casa.

2. Bondad: Es medio obvio. Si le amas a tu amigo no vas a desearle lo peor o jugarle sucio. Vas a querer lo mejor y ayudarle a ser mejor.

3. Humildad: Un corazón orgulloso es altanero. Le trata a las personas como si fueran inferiores a él, como si no las necesitase y sea autosuficiente. ¿Así acaso uno se muestra amigo?

4. Gentileza: Tratarle de manera educada, con respeto. No me refiero a un trato acartonado porque cuanta más confianza existente más le hacemos parte de nuestra vida, pero sí que se demuestre el afecto que le tenes. Decirle “gracias”, “te quiero”, “te paso esto”, “te ayudo con lo otro”. Y por favor no tratarse de “perra”; díganme “anticuada” pero suena ho-rri-ble.

5. Paciencia: Una de las cosas que no se consiguen instantáneamente. Para escuchar una y otra vez su mismo drama sin cansarse y para repetirle una y otra vez la solución hasta que se decida de una vez de dejar de sufrir y hacerla.

6. Perdón: En esas ocasiones en los que el carácter falla y “ladramos”. O cuando no tuvimos un buen día y justo él rompe algo que te gusta. No somos perfectos pero tampoco debemos escudarnos y dejar que nuestros amigos se escuden en eso para no crecer o seguir cómodos y no en construcción.

7. Amor: para el broche final. “El amor cubre las faltas”. No habla de apañar las malas decisiones sino de que a pesar de los problemas venza el amor y no el rencor o la pichadura*.

La verdad es que yo soy de las creen y defienden que si no le cubrís con protección a tu amigo/a cuando necesita y no le sos leal, realmente no lo amas, no valoras esa amistad. Estos son los ingredientes que encontré y quise compartirlos, para que hagamos una introspección de cómo somos y si necesitamos hacer ajustes.

vaquita*: juntar dinero para pagar por alguien.

pichadura*: molestarse por algo que no necesariamente era ofensivo.

¿Qué hacemos por ellas?

Es difícil describir todo lo que mi mamá significa para mí. Desde que mi abuela murió hace 12 años nos quedamos ella y yo. Me sacó adelante sin la ayuda de mi papá (casi nunca lo digo) pero, es que le debo todo a ella. Creo que debido a eso cuando tenía entre 15 y 16 años le rogué a mi mamá que por favor me deje trabajar para ayudarle con los gastos. Obviamente ella no estaba de acuerdo porque no era imperativo. Sin embargo, no sé de dónde saqué tanta insistencia y los dos últimos años del colegio trabajé los fines de semana en una Librería; antes de comenzar a trabajar horario completo y estudiar en la facultad.

Ahora que pasaron unos años y salí un tiempito de la rutina acelerada de trabajar, estudiar, dormir, trabajar, estudiar, dormir; confirmé que sí es importante ayudar con los gastos cuando somos mayores de edad pero, eso es sólo una parte que no está completa si no valoro el trabajo que ella hace a diario por mí. Tenía la conciencia de ayudar con los gastos pero quizá no del todo de alivianarle los quehaceres de la casa. Me explico, sucede que cuando somos chicos creemos que nuestra mamá es una heroína de Marvel. Que nunca se enferma, que siempre está bien, que nadie le va tratar mal pero cuando crecemos lo comprendemos mejor todo. 

¿A qué me refiero?A cosas como: ver que todas las puertas se llaveen cuando correspondan, de apagar las luces innecesarias, estar al tanto de que se acabó o falta para hacer la lista del supermercado, limpiar el patio (sobre todo si hay tres perras locas ja!), guardar las bolsas de plástico (todas, incluidas las del pan y verduras), entre otras tantas cosas. Cosas pequeñas (supuestamente) que “creemos” pueden esperar pero son todo lo contrario, sostienen a una casa. Me parece fascinante como le sacamos importancia a los quehaceres domésticos cuando en realidad son vitales en nuestra vida y dicen todo sobre nosotros.

Así que lo que aprendí es: que llega una etapa en la que tenemos que ayudar a nuestras mamis a que se desaceleren. Esa costumbre de correr, hacer de todo, todo junto y recién parar cuando se da cuenta de que realmente está cansada, de irse al doctor cuando es evidente que necesita reposo, de no dormir las horas necesarias. Basta de eso. Como hijos tenemos que contribuir para ayudarlas a alivianar el trabajo, a que no vivan a las corridas sino disfrutando.

diadelamadre2013Trabajo en ello a diario y comparto eso en un día sumamente especial en Paraguay en donde recordamos con amor el día de las madres. No hay algo mejor que después de saber todo lo que sufrió y sacrificó como mamá sola, hacerla sentir mimada y ayudar a que tenga una vida desacelerada, ¿verdad?

Hagamos que las vidas de nuestras mamás sean plenas y felices, con la seguridad de que hicimos lo mejor por ellas. No importando si tu situación es parecida o no a la mía, si te pones a analizar…encontrarás la manera de honrarla.

Del libro al cine: Los Juegos del Hambre

En llamasNo tenía ganas de ver esta película cuando empezaron a promocionarla meses antes de su estreno en el país el año pasado. Menos aun cuando leí un volante en Quijote que decía: “Si te gustó la saga Crepúsculo, ésta también”. What? ¿Qué tienen en común? Fue el interrogante que me propuse descubrir. Me disculpan los fans de Twilight pero no es que fue muy de mi agrado, ni los libros. No pude leerlos, ese amor obsesivo fue demasiado para mí.

La historia de “Los juegos del Hambre” (The Hunger Games) en sí es política. Sí, hay una historia de amor pero es parte de la historia, no es el motor de la misma. Se trata de una adolescente huérfana de padre, que tuvo que cuidar de ella misma y su hermana menor porque su mamá entró en una depresión tan grande luego de la muerte de su esposo, que se ausentó del mundo. Es así que ella aprende a ser independiente, potenciar sus habilidades para sobrevivir y tener prioridades a temprana edad.

Katniss nunca fue una chica “normal” porque se vio obligada a madurar debido a las necesidades familiares y a la privación en la que les hace vivir el gobierno. La historia comienza cuando a sus 16 años se ve obligada a tomar el lugar de su hermana menor en un show al más puro estilo gladiador modernizado. ¿Por qué? Porque ese juego está financiado y organizado por el Estado todos los años para infundir “respeto a las autoridades” en la población. Y ese es sólo el comienzo de su sufrimiento-desafío porque lo gana pero no como lo dictan las reglas de juego.

Esta trilogía es de lo más interesante. Fue al ver la película que despertó en mí la curiosidad de ir a leer el libro porque había varias cosas que quería conocer a detalle para entender mejor la historia. Sí tengo que darle los créditos a Jennifer Lawrence por su interpretación de Katniss, es realmente muy buena.

Es que cuando una película se basa en un libro es difícil sacar partes o sintetizar escenas en minutos siendo que en el libro tenían páginas y páginas dedicadas a explicarlo. Lo de convertir libro en película es todo un arte y no es sencillo hacerlo. Más aun cuando en este caso la narración se realiza en primera persona, desde el punto de vista de Katniss. Que además, leyendo los libros, uno descubre que a medida que avanza la historia no todo es cómo ella percibe, hay cosas que se le escapan y a larga las entiende. Por eso es importante no quejarse a la primera por los detalles cambiados en la película, sino más bien prestarle atención si quedaron mejor o no, porque no es lo mismo leer que ver.

En la segunda parte de la historia “En llamas” (Catching Fire), Katniss se queda con consecuencias de lo que vivió en la arena y tiene que lidiar aun con más problemas porque ella no logra comprender del todo que despertó al pueblo de su letargo y están buscando luchar contra el gobierno. Es por eso que me tiene en expectativa total lo que nos traerán en noviembre cuando se estrene, sobre todo porque el tráiler que salió (hasta ahora) se centra bastante en el aspecto político prometiendo ahondar más en detalles. Sumando a ello que hubo cambio en la dirección, tengo esperanzas de que sea mejor que la primera.

Es una historia de supervivencia, sacrificio, sufrimiento y entrega a una causa no egoísta, sino mucho mayor: la libertad de una nación de un gobierno tirano. Así que contrario al énfasis que le hacen de que es para adolescentes, creo que lo es mucho más para jóvenes y adultos tocando temas como un presidente que lo único quiere es seguir en el poder  sin importarle a costa de qué, una población que se muere de hambre, privilegios y excesos para unos cuantos, entre otras cosas.

La misma autora Suzanne Collins menciona que le agradece a su difunto padre por las lecciones sobre la guerra y la paz que hacen de fundamento a la historia; y a su madre por haberle presentado a los griegos y a la ciencia ficción.

 

Día del libro. Mi historia de amor

Amo leer. Me encanta leer. No hay nada que se compare a la posibilidad de descubrir nuevas aventuras, imaginar mundos o personajes como sólo los libros te dan la capacidad de hacerlo. Muchos piensan que leer convierte a las personas en seres solitarios, porque claro necesitas concentración para eso, y la verdad es que si tengo un buen libro en mis manos, no me importaría apartarme del mundo para leerlo.

Pero no, estoy segura de que no aíslan (a menos claro que la persona así lo quiera). Por el contrario, brindan una sensibilidad mayor para tratar con las personas. Uno aprende a través de las historias que cuentan los libros a: conocer el relacionamiento humano, desear conocer culturas y lugares, disfrutar de aventuras, tener conciencia de que siempre una gran historia es memorable porque el personaje principal no se dejó vencer, pasó por peligros pero no retrocedió, tuvo la oportunidad de retractarse pero continuo hasta lograr su propósito, su meta. ¡Díganme si esas no son las clases de historias que elevan nuestro espíritu y motivan!

Recuerdo muy bien cómo le rogaba a mi mamá que me enseñe a leer antes de que lo haga el colegio porque a un compañero su mamá le enseñó antes. Además, miraba con ansias de devorar los libros que mamá coleccionaba para su Biblioteca. Después como que me desilusioné un poquito porque la mayoría eran libros jurídicos jaja.

La verdad es que tengo que agradecerle a mi mamá por ello. Ella me los presentó, me contó que me leía libros cuando todavía estaba en su vientre. Más adelante, me dejaba que descubra los libros de cuentos yo sola para disfrutar de los dibujos, hasta que descubrió garabatos en ellos (tenia 2 años, gente). Apenas pude leer, fui tras las novelas de aventura y le conocí a Verne. Un visionario para su época, creo que él fue uno de los primeros que alimentó mi imaginación. Traté con El Principito pero entonces era muy chica todavía para entenderlo, tuve que esperar unos años para captar su esencia.

Crecí con los libros, tuve mis etapas de descubrimiento como todos. Ahora que ya soy “grande” tengo mis preferencias [pero me seducen los libros de muchas muchas hojas jaja], pero leo de todo [quizá fue eso lo que motivó mi pasión por escribir]. Realmente no puedo decirles con exactitud desde qué edad me dí cuenta que los amaba pero supongo que se hizo notorio cuando llevaba a todas partes el libro que leía. Recuerdo que cuando comenzaban a venderse las computadoras acá, ya en auge la Internet, unos de mis primos mayores le dijo a mamá que ya era hora de comprarme una y ella le dijo “cuando Jaz ame los libros, le voy a comprar”.

Desde hace unos años que vengo valorando esa decisión de mi mamá. Mi vida no sería la misma sin los libros. No me malinterpreten, soy de la era digital, me encanta todo eso. Es sólo que los libros influyeron y siguen haciéndolo, en maneras que no podría medir. Gracias a eso valoro aun más la oportunidad que la Internet nos brinda de tener tantos periódicos, revistas, artículos a la mano, a clicks de distancia para leer. Y ¿saben qué? Creo que aplicaré la misma técnica de mi mamá alguna vez con mis hijos. Quizás les llegue antes que a mí la oportunidad de tener una notebook, tablet, etc., pero espero que amen tanto los libros como yo.

Books- dia del libro

Una nueva aventura

Un nuevo año puede significar una historia concluida, la continuación de una o el comienzo de una nueva. Creo que de los tres tipos, dos emocionan más: las que concluyen y las que empiezan. En mi caso tengo una que continuar…para concluirla este año; y es la que se lleva mi mayor atención.

A mi particular forma de ver la vida, esto le infunde más presión, por eso me determiné a no estresarme sino accionar. Como la organización es prácticamente una de mis manías, me ayuda muchísimo planificar el mes en una hoja blanca tamaño carta. Le doy un cuadrito a cada día, anoto en ella las actividades y la ubico en lugar preponderante en la pizarra de mi cuarto. Eso me recuerda fechas importantes y me ayuda a saber lo que sí o sí debo hacer (sin querer negociar conmigo misma).

La pregunta que va dirigir mi año es: ¿cómo quiero que sea mi Diciembre 2013? Que resumiendo sería un: ¿cómo quisiera terminar este año? Y saben qué…no, no es para nada apresurado hacerse a sí mismos esas preguntas. Nunca le dí tanto rumbo a mis metas para este año como éste, en el que me hice estas preguntas.

“Un día que bajo la guardia, puede costar caro”. No se vayan al extremo de pensar en horribles cosas, más bien piensen en las pequeñas cosas que pasan desapercibidas, esas cosas que uno dice “hoy no más” y lentamente pueden convertirse en hábito. Por ejemplo: dormir tarde, apagar la alarma del despertador, faltar a clases… ese tipo de acciones. Cada uno sabe lo que le atrae más 😉

Aunque en esta vida suceden tantas cosas inesperadas y eso la convierte realmente en “vida”, sí podemos determinarnos a mantener nuestros ojos en la meta y avanzar de la mano de Dios. Preocuparnos por todo es fácil, creerle a Él requiere un poco más de esfuerzo. Que sea un año excelente depende de nuestra actitud y determinación. Avanzar, no retroceder, ni detenernos.

¡Por más aprendizajes en nuestras vidas!

Entusiasmo

Después de escribir Resistencia me di cuenta que es bastante difícil continuar cuando las cosas se ponen duras. Se necesita algo más que la intención para continuar.

Suena muy lindo e inspirador “no fijarse en las circunstancias sino en lo que está por delante” pero ¿cómo te mantenés firme cuando te entran dudas y consideras otras opciones? Necesitas una dosis de entusiasmo, y eso ¿dónde se consigue?

Algo que descubrí que me sirve mucho, es que los libros y las películas me inspiran. Me inspira leer escritos, como por ejemplo, los de John L. Mason que escribe mucho sobre la actitud “Conoce tus límites y luego ignóralos”. Si suena a autoayuda pero no es; lo que me gusta de su forma de escribir son las distintas frases célebres que menciona constantemente acompañanado cada idea. Me inspira ver películas dramáticas, basados en hechos reales o igual ciencia ficción, pero siempre dependiendo de la historia y el guión, porque me inspiran los aprendizajes sobre la vida diaria de las personas y cómo se enfrentan a ello.

Como la que vi hace…un tiempo: “War Horse“; en su traducción al español “Caballo de Guerra”. Me rehusé mucho a verla porque las personas que me conocían me decían “vas a llorar” y en ese momento no estaba como para ver ese tipo de películas -pensaba-. Al final me decidí a verla y más que simplemente tocarme una fibra emocional…me quedé pensando en el mensaje que tomé para mí: los ojos fijos en la meta aunque abajo se desate una guerra. Sucede que la película se desarrolla durante la 1ra guerra mundial, cuando la vean se van a dar cuenta en qué parte se hace alusión a la frase que les conté. Lo que sí, fue la dosis perfecta de coraje que necesitaba.

No podría explicarles exactamente cómo fue pero logró inspirarme. Así que mi recomendación es ésta: busquen qué cosas les inspiran para continuar a pesar de las circunstancias. Qué cosas los motivan a ser mejores personas, a hacer que las cosas sucedan y que, si tienen que esperar por el momento adecuado no sea por temor sino porque hay una responsabilidad que cumplir antes. Siempre siempre implica dedicación ir tras las metas que cada uno tenemos.

“How you ever gonna know if you never even try?”

“Don’t wait for luck. Dedicate yourself and you can find yourself”

Resistencia

Por mucho tiempo cada vez que escuchaba esta palabra, inevitablemente la asociaba a atletas o deportistas de alto rendimiento. Hasta hace unos años, realmente no era consciente de lo importante de esta palabra para nuestro día a día.

Y es que, siendo sincera, esta palabra me persiguió tanto este año que al final me determiné a titular este mes con ella; algo así como para que quede como el aprendizaje del mes.

Cuanto más me sorprendí al buscar en la RAE el significado correcto de la misma y me topé con: “capacidad de resistir”. Tan típico de diccionarios no? Así que busqué resistir…y encontré lo justo y necesario aplicado a mi vida: ” tolerar, aguantar o sufrir”.

Sufrir. Esa palabra si que nos asusta eh? No sé ustedes… pero yo al pensar en “sufrir” me imagino todas las cosas que nunca quisieran que me pasen porque odio el dolor. ¿Quién no? Pero en realidad, va mucho más allá de que nos pase algún accidente físico y nos duela. El dolor al cual se refiere la resistencia, es a ese dolor al cual uno se somete conscientemente porque sabe que hay que pasar por él.

Me explico: una bailarina de ballet sabe que si quiere ser la mejor y seguir estudiando, va tener que pasar por el doloroso proceso de que se le caigan las uñas. Ah! ¿No sabían eso? Un nadador tiene que entrenar aún a pesar de que luego no pueda caminar mucho porque le duelen los pies y las piernas de tanto patalear en el agua.

Es esa sensación de desagrado, de “no da gusto”, por la cual hay que pasar para aprender y valorar todo el proceso hasta conseguir lo que nos propusimos. Todo esto va ligado a la disciplina…para que todo lo demás valga la pena. La facultad, el trabajo… Hay que tolerar, aguantar o sufrir no las injusticias, sino a pesar de que creamos que ya no podemos más.

La resistencia es lo que hace que lleguemos a las metas propuestas, a los sueños que alguna vez deseamos alcanzar. Puede ser un título de la facultad, un postgrado, seguir resistiendo en la rehabilitación para que un músculo vuelva a desempeñar su función, seguir luchando por ser un deportista profesional aunque las condiciones no sean las más favorables, seguir resistiendo hasta que llegue la oportunidad de un mejor puesto de trabajo y muchas circunstancias más…

Es así como me di cuenta que la resistencia es un ingrediente tan fundamental en nuestra vida diaria, que vale la pena que la tengamos en cuenta a diario. Si bien, cuando uno lo piensa y dimensiona todo lo que implica resistir, de seguro podríamos pensar esto no va ser fácil, sin embargo¿cuál de las buenas y duraderas cosas en  la vida lo son?

Cuando damos el primer paso en pos de ese sueño, cuando damos ese primer paso en pos de resistir…los siguientes son más fáciles porque el haber dado dado el primero nos inyecta de energía (asi como dice Paolo Lacota en su libro Desafía al Futuro, recomendado).

Y no es que ya lo superé y le agarré el ritmo. Es algo de todos los días. Resistir es la consigna.